Investigadores alrededor del mundo están estudiando los efectos ambientales en etapas tempranas de la vida, como el embarazo, y su influencia en la epigenética. 

Los cambios epigenéticos son modificaciones del ADN, que ocurren sin ninguna alteración en la secuencia de ADN subyacente y pueden controlar si un gen  se activa o no.  Cada célula de nuestro cuerpo tiene la misma secuencia de ADN, pero diferentes genes que se activan o desactivan.

Se cree que el embarazo y la primera infancia son períodos en los que los impactos ambientales en el epigenoma pueden tener consecuencias duraderas sobre la salud.

Una mujer embarazada es capaz de modificar la expresión de los genes de su hijo ya desde el útero, y hacer que aumente o disminuya la probabilidad de que su hijo sea obeso, hipertenso, diabético o tenga mayor predisposición a enfermedades cardiovasculares en el futuro. En el útero tanto la dieta de la madre como su estrés pueden causar cambios epigenéticos en el feto.

El ambiente emocional temprano también puede conducir a cambios epigenéticos duraderos en el cerebro. Estudios animales han demostrado que las crías de ratas que han sido lamidas y preparadas mucho por su madre, muestran menor ansiedad y menor respuesta al estrés en la edad adulta. Estos efectos se deben a cambios epigenéticos en el cerebro de la descendencia (Weaver, 2004). 

En humanos se ha demostrado que en casos de abuso infantil también se altera el perfil epigenético del cerebro cuando se examinan post-mortem (McGowan, 2009), y que el estrés prenatal materno, causado por la violencia de la pareja, promueve cambios epigenéticos en el ADN relacionados con la hormona del estrés que también se pueden detectar en la sangre de sus hijos adolescentes (Radtke, 2011).

Los cambios epigenéticos pueden ser transmitidos de la madre o del padre (Franklin, 2010 y Champagne, 2008) e incluso pueden persistir a través de varias generaciones, pasando de los abuelos a los nietos. Así, las características adquiridas a veces pueden ser heredadas. Sin embargo, mientras que ciertos cambios epigenéticos pueden durar toda la vida, otros son más temporales, y una gran cantidad de investigación se está llevando a cabo para establecer cómo los cambios epigenéticos pueden ser revertidos.