Los avances científicos del siglo XX relacionados con el desarrollo industrial, tecnológico y económico han beneficiado a la población infantil de los países occidentales, pero contaminando los hábitats atmosféricos, terrestres y acuáticos.La mayor vulnerabilidad y sensibilidad de la época pediátrica a los contaminantes medioambientales (físicos, químicos, biológicos y sociales) se refleja en que más del 40 % del global de enfermedades atribuidas a los factores de riesgo medioambientales, recaen sobre los menores de 5 años, que sólo representan el 10 % de la población general.

La OMS considera la salud medioambiental pediátrica como uno de los principales retos sanitarios del siglo XXI y estimula el desarrollo de estrategias que permitan abordar, divulgar y resolver los problemas de la salud ambiental pediátrica en unidades y centros de excelencia. La Unión Europea, en la estrategia sobre Medio Ambiente y Salud (SCALE) señala a la infancia como especial foco de atención y establece plazos concretos para la creación de grupos de expertos y técnicos multidisciplinarios (incluida la sección pediátrica) para planificar y profundizar en aspectos de la salud ambiental pediátrica. Así mismo, en el Plan de Acción Comunitario sobre Medio Ambiente y Salud el Consejo Europeo reconoce la necesidad de crear e implementar las Unidades Clínicas de Salud Medioambiental Pediátrica.

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