Diabetes Gestacional

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La diabetes gestacional es la elevación de los niveles de azúcar en la sangre favorecidos por la situación del embarazo.

Una detección temprana y el tratamiento de esta diabetes durante la gestación, puede mejorar los resultados del embarazo y el parto.

La mayoría de las mujeres con diabetes gestacional, pueden conseguir valores normales de glucosa en la sangre mediante una alimentación adecuada.

Sólo el 30% de mujeres, aproximadamente, precisan tratamiento farmacológico.

En el Instituto Dra. Gómez Roig, en Barcelona, nuestros especialistas y nuestra matrona le ofrecerán un buen asesoramiento y control del embarazo para disminuir los riesgos en los casos de diabetes gestacional.

Si tienes alguna duda o pregunta sobre la Diabetes Gestacional no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Qué es la Diabetes Gestacional

Como su propio nombre indica, la diabetes gestacional es un tipo de diabetes que se diagnostica por primera vez en el embarazo y que es causada por los propios cambios de la gestación.

Sin embargo, cuando el diagnóstico se produce en las primeras semanas de la embarazada, se considera que la mujer ya tenía diabetes previamente, pero esta no se había diagnosticado.

En estos casos, el desencadenante del aumento del azúcar en sangre no sería el embarazo.

Qué es la diabetes gestacional

Las personas diabéticas tienen los niveles de glucosa en sangre demasiado altos, ya que su cuerpo no es capaz de regular estos niveles adecuadamente.

No solo repercute de manera negativa en la salud de la mujer, sino que también en la salud del bebé.

Por ese motivo es muy importante detectarla de manera temprana, para poder actuar de inmediato protegiendo a la mujer y al feto de los posibles riesgos asociados.

Por qué se desarrolla la diabetes gestacional

La diabetes gestacional suele desarrollarse entre las semanas 24 y 28 del embarazo.

Esto sucede porque durante el embarazo, se producen una serie de cambios que dan lugar a que exista una resistencia a la insulina. Es decir, que el cuerpo no pueda utilizar la insulina adecuadamente.

Para entender esto, debemos entender primero cuál es la función de la insulina.

En condiciones normales, el cuerpo procesa los alimentos que consumimos, de manera que obtiene glucosa de ellos y la libera al torrente sanguíneo.

Para que esta glucosa pueda utilizarse en forma de energía tiene que entrar en las células. Es ahí donde interviene la insulina, ya que es la hormona encargada de permitir el paso de la glucosa de la sangre a las células.

Durante el embarazo se producen una serie de cambios que son necesarios para asegurar un aporte de nutrientes adecuado al feto.

Un ejemplo es la secreción, por parte de la placenta, de una serie de hormonas que favorecen la diabetes, como la hormona del crecimiento, el lactógeno placentario, o la prolactina.

Aunque estos cambios son comunes a todos los embarazos, no todas las mujeres desarrollan la diabetes gestacional, ya que, habitualmente, el cuerpo es capaz de compensarlos.

Sin embargo, aproximadamente 1 de cada 6 mujeres la desarrollan, debido a que su función pancreática es insuficiente para compensar la resistencia a la insulina propia del embarazo.

Como consecuencia se provoca un aumento de los niveles de glucosa en sangre materna y fetal.

¿Hay mujeres que tienen más riesgo que otras?

A pesar de que cualquier mujer puede desarrollar diabetes en el embarazo, se conocen una serie de factores que hacen que las mujeres que los poseen tengan mayor riesgo de experimentar este problema.

Los factores de riesgo son:

  • Familiares de primer grado con diabetes mellitus.
  • Obesidad: IMC ≥27.5 en gestantes asiáticas y ≥30 en el resto de gestante.
  • Antecedentes personales de macrosomia: bebé que pesó más de 4 Kg al nacer.
  • Los antecedentes personales de diabetes mellitus, gestacional o prediabetes.
  • Por razones que se desconocen, los siguientes grupos étnicos tienen mayor prevalencia de DM tipo 2: hispano-americano, africano-americano, nativo americano, sud-Asia, Asia este, o islas del Pacífico.
  • Edad materna de más de 35 años.

Aunque hay factores que no pueden controlarse, un estilo de vida saludable que incluya una buena alimentación, no fumar, y la práctica regular de ejercicio, repercuten directamente en un peso normal y por lo tanto disminuyen el riesgo de padecerla.

Se ha demostrado que las mujeres con sobrepeso u obesidad que bajan de peso antes de la gestación, reducen el riesgo de aparición de la diabetes gestacional.

Teniendo esto en cuenta, una buena recomendación antes de buscar un embarazo es primero tratar de alcanzar un peso saludable mediante cambios positivos en el estilo de vida.

Cómo se diagnostica

El cribado y diagnóstico precoz de la diabetes gestacional son esenciales para disminuir la morbilidad materno-fetal.

En particular la macrosomia fetal (peso fetal > percentil 97), la distocia de hombros en el parto y la preeclampsia.

Por este motivo, entre las diferentes pruebas rutinarias del embarazo, existe un circuito específico de cribado o despistaje de esta diabetes.

La adhesión a dicho protocolo es imprescindible ya que, generalmente esta patología no presenta sintomatología específica, más que, en algunos casos, un posible aumento de la sed, ganas de orinar, o un aumento excesivo de peso.

De todas formas, todos estos síntomas son comunes en el embarazo, por lo que no siempre son útiles en la identificación de un aumento de azúcar.

Existen diferentes pruebas en función del trimestre y el objetivo de la misma:

Primer Trimestre

En el primer trimestre, se realiza una glucemia basal en ayunas.

Es decir, una medición de los niveles de glucosa en sangre, a todas las gestantes con alguno de los factores de riesgo mencionados en el apartado anterior.

El objetivo de esta determinación es distinguir aquellas mujeres que ya tenían diabetes previa al embarazo no diagnosticada de aquellas que presentan una gestacional precoz.

Segundo Trimestre

En el segundo trimestre se realiza un cribado universal mediante la prueba de O’Sullivan.

Universal significa que se realiza a todas las mujeres embarazadas, independientemente de sus factores de riesgo.

La prueba de O’Sullivan no requiere estar en ayunas, por lo que puede realizarse a cualquier hora del día.

Esta prueba consiste en una primera determinación de glucosa en sangre, seguida de la administración de 50 gramos de glucosa vía oral, y la posterior determinación de los niveles de glucosa en sangre a los 60 minutos.

Se considera que el O’Sullivan ha salido positivo o alterado cuando el resultado de glucosa en sangre es superior a 140 mg/dL una hora después de haber ingerido la bebida.

Cuando el O’Sullivan sale alterado, debe solicitarse una segunda prueba, en este caso diagnóstica, conocida como test de sobrecarga oral de glucosa (SOG).

Esta segunda prueba requiere una preparación previa de tres días, durante los cuales las mujeres deberán seguir una dieta rica en hidratos de carbono.

Será necesario también acudir en ayunas de aproximadamente 8 horas. Durante la prueba, la mujer no podrá salir a pasear, fumar, comer ni beber.

En este caso, se realiza primero una glucemia basal, se administran 100 g de glucosa vía oral, y se repite la medición de glucosa en sangre a los 60, 90 y 120 minutos de haber ingerido la bebida azucarada.

Para que se produzca un diagnóstico de DG debe haber al menos 2 de los 4 valores alterados. En el caso de que sólo aparezca un valor alterado, se debe repetir la misma prueba pasadas cuatro semanas.

Tercer Trimestre

Aquellas gestantes que no han sido estudiadas en el segundo trimestre por alguna razón. O que han dado negativo en el cribado del segundo trimestre, pero que en el tercer trimestre desarrollan complicaciones sugestivas de diabetes del embarazo, se les realizará directamente la SOG.

Dichas complicaciones incluyen el hallazgo ecográfico de macrosomia y/o el aumento excesivo del líquido amniótico o polihidramnios.

Cómo puede afectarnos a mí y a mi bebé

Cuando la diabetes gestacional no está adecuadamente controlada, aumenta el riesgo de una serie de complicaciones asociadas. Las detallamos a continuación:

Bebé grande para edad gestacional o macrosomía

Un bebé grande para su edad gestacional es aquél que supera el percentil 90.

Y un bebé con sospecha de macrosoma es aquél que tiene un peso fetal estimado de más de 4500g.

Estas dos complicaciones son las más comunes asociadas a la diabetes gestacional, y suceden como consecuencia de la persistencia de valores elevados de glucosa en sangre maternos.

Estas complicaciones, a su vez, están relacionadas con mayor riesgo de complicaciones durante el parto como por ejemplo mayores tasas de parto instrumentado, o una distocia de hombros.

Lo cual aumenta el riesgo de daño neonatal: fractura, lesión de plexo braquial o depresión respiratoria neonatal.

Preeclampsia

La preeclampsia es una complicación del embarazo que, entre otros signos, cursa con tensiones arteriales altas.

Las mujeres con diabetes gestacional tienen mayor riesgo de desarrollarla y la causa parece ser la resistencia a la insulina.

Polihidramnios

El polihidramnios se define como un volumen excesivo del líquido amniótico.

Aunque se desconoce la etiología exacta, se ha visto que esta condición se presenta más frecuentemente en mujeres con esta diabetes.

Muerte fetal

La diabetes se ha relacionado con un mayor riesgo de muerte fetal, concretamente en los casos en los que existe un mal control glucémico.

Las mujeres con esta patología bien controlada no parecen tener más riesgo de muerte fetal en comparación con el resto de la población obstétrica.

Morbilidad neonatal

Los bebés de mujeres con niveles elevados de azúcar en sangre parecen tener un mayor riesgo de morbilidades como: hipoglucemias bajadas de glucosa en sangre, hiperbilirubinemia, hipocalcemia, hipomagnesemia, policitemia aumento de las células sanguíneas, distrés respiratorio y/o cardiomiopatía.

Estos riesgos son altamente asociados al estado de hiperglucemia maternal. Por lo tanto, de nuevo, con un buen control de esta situación se consigue disminuir el riesgo de aparición de estas posibles complicaciones.

A largo plazo

La diabetes del embarazo también está relacionada con un mayor riesgo de que el bebé, en su vida adulta, sea más propenso a sufrir obesidad, intolerancia a la glucosa o síndrome metabólico.

Por otra parte, las mujeres que la sufren también tienen mayor riesgo de desarrollar Diabetes Mellitus tipo 2 o del adulto.

Tengo diabetes gestacional, ¿y ahora qué?

Una vez se ha confirmado el diagnóstico mediante la prueba de la sobrecarga oral a la glucosa, es importante iniciar el tratamiento lo antes posible.

El objetivo del tratamiento de la diabetes gestacional consiste en mantener valores de glucosa en sangre normales. Ya que es la intervención clave para reducir la frecuencia o gravedad de las complicaciones asociadas a la enfermedad, tanto para la mamá como para el bebé.

Para esto, la primera línea de actuación en el manejo de la elevación de la glucosa consistirá en: controles glucémicos, terapia nutricional y el ejercicio físico.

Controles glucémicos

Cuando se realiza el diagnóstico, se le pide a la gestante que se realice un control de los niveles de glucosa en sangre unas cuatro veces al día: en ayunas al levantarse, y una o dos horas después de cada una de las comidas principales.

Los resultados deben ser anotados en una libreta para llevar un adecuado control.

Lo que facilita identificar el patrón de glucemias de la gestante, y determinar si se precisa terapia antihiperglicémica.

Controles glucemicos

Tanto la Asociación Americana de Diabetes (ADA) como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) aconsejan los siguientes límites de glucemia, así como iniciar terapia anihiperglicémica si éstos se superan:

  • En ayunas: < 95 mg/dL
  • 1 hora después de las comidas: < 140 mg/dL
  • 2 horas después de las comidas: < 120 mg/dL

Terapia nutricional

Se considera que la mayoría de mujeres con DG, aproximadamente de un 75 a 80%, pueden conseguir valores de glucemia normales únicamente con terapia nutricional.

Tras el diagnóstico de la diabetes, se debe derivar a la gestante al/la especialista endocrinólogo/a, quién se encargará de supervisar los controles glucémicos, además de proporcionar un asesoramiento nutricional específico.

Los objetivos de la terapia nutricional son los niveles normales de glucemia, la prevención de la cetosis, asegurar una ganancia de peso adecuada basada en el índice de masa corporal inicial, y asegurar el bienestar fetal.

Aunque las pautas nutricionales deben ser personalizadas y adecuadas a las especificidades y estilo de vida de cada mujer, hay una seria de pautas generales comunes:

  • Debe llevarse una alimentación saludable, no restrictiva, que ayude a controlar el incremento de peso durante la gestación, con alimentos de todos los grupos: verduras, legumbres, frutas, lácteos, farináceos, carne, pescado, huevos, etc.
  • Aconsejamos realizar de 5 a 6 comidas al día con el objetivo de evitar la cetosis: desayuno, media mañana, comida, merienda, cena  y resopón.
  • Se deben restringir los hidratos de carbono de absorción rápida, como la bollería, zumos tanto naturales como artificiales, bebidas azucaradas, galletas, harinas refinadas como pan blanco o pasta blanca, caramelos, chocolates, etc.
  • Se puede utilizar edulcorante como el Aspartamo.

Ejercicio físico

Las recomendaciones de actividad física son las mismas que para cualquier mujer embarazada de bajo riesgo.

Se ha visto que el aumento de la masa muscular, ejercicio de fuerza, parece mejorar el control glucémico.

Además, la actividad física regular puede ayudar en el control de los niveles de glucosa en sangre mejorando la sensibilidad a la insulina.

Una buena recomendación consiste en salir a caminar unos 30 minutos tras las comidas principales.

Tratamiento farmacológico

Si a pesar de implementar adecuadamente la primera línea de actuación: terapia nutricional y ejercicio físico, no se consiguen los valores glucémicos óptimos, se debe iniciar tratamiento farmacológico con el agente antihiperglucémico pautado por el endocrino.

El fármaco de elección es la insulina, ya que no cruza la barrera placentaria y ha demostrado de manera más contundente la reducción de riesgos materno-fetales cuando se añade como tratamiento a la primera línea de actuación.

Después del parto

La mayoría de las mujeres que sufren diabetes durante el embarazo, retornarán a valores normales de glucosa en sangre después del parto.

Sin embargo, se ha visto que estas mujeres tendrán un mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus o prediabetes en los siguientes cinco años.

Por otra parte, de uno a dos tercios de las mujeres con diabetes gestacional desarrollarán diabetes en futuras gestaciones.

Por este motivo, pasadas 6-8 semanas del parto, y una vez finalizada la lactancia, debe repetirse una prueba de glucosa.

Despues del parto Diabetes gestacional

En cuanto al bebé, sabemos que después del nacimiento éste tiene más riesgo de padecer hipoglucemias, bajada del nivel de glucosa en sangre.

Por lo que después del nacimiento se le controlarán los niveles de glucosa en sangre, para asegurarnos de que es capaz de mantenerlos.

También será importante ofrecer alimentación de manera precoz, idealmente en la primera hora de vida.

Por último, se ha visto que el realizar el piel con piel con la madre es beneficioso para ayudar a regular los niveles de glucosa en sangre en el recién nacido.

En el Instituto Dra. Gómez Roig, ubicado en Barcelona, realizamos el control del embarazo en mujeres sin riesgo y también con patología, como es el caso de la Diabetes Gestacional.

Nuestros especialistas, así como nuestra matrona realizan el correcto seguimiento de la madre y su bebé para permitir unos buenos resultados.

Puede confiar en nuestro equipo que siempre le atenderá con humanismo y profesionalidad.

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